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Healthcare and Pharma Summit 2025 in Boston MA

Soy médico, autor y asesor en IA y tecnologías emergentes

Healthcare and Pharma Summit 2025 in Boston MA

26 de noviembre de 2025

Boston Massachusetts, noviembre de 2025. El Healthcare & Pharma Summit nos revela algo de lo que muchos todavía no son lo suficientemente conscientes: la Inteligencia Artificial en Salud no es una promesa futura. Es presente, y avanza más rápido que la capacidad del propio sistema para adaptarse. Puede que parezca contraintuitivo pero la IA no está sobrevalorada. Independientemente de alguna corrección financiera, la IA científica y tecnológicamente puede que esté muy infravalorada.

Exploramos algunos últimos acontecimientos en investigación, porque La medicina ha dejado de ser un arte basado en la intuición para convertirse en una ciencia de datos. En diagnóstico clínico hoy ya existe un orquestador llamado MAI-DXO. Funciona como un agente que simula un panel virtual de médicos expertos. Sin descansos. Sin subjetividad. Sin variabilidad entre observadores. En pruebas con más de 300 casos reales del New England Journal of Medicine, los resultados son contundentes. La precisión de DXO 97% supera a los mejores equipos humanos 77%.

La Biología es una tecnología natural con 3.700 millones de años de antigüedad. Hasta ahora, solo observábamos. Ahora intervenimos. 2024 fue el año del salto. AlphaFold había resuelto la estructura de 200 millones de proteínas. Eso ya fue disruptivo. No obstante este año Isomorphic de Google DeepMind presenta Alpha-Proteo. No solo predice, diseña nuevas proteínas que se unen a blancos terapéuticos específicos. Ingeniería molecular a medida. Fármacos que no existen hoy, pero que podrían cambiar el destino de millones. La biología digital comprime miles de millones de años de evolución en una base de datos accesible por nosotros, hoy.

Es por ello que en enero de este año, DeepMind firmó acuerdos con Novartis y Eli Lilly por 3.000 millones (1.200 y 1.700 millones respectivamente). El objetivo: escalar el diseño de fármacos como si fueran circuitos digitales. De la proteína al producto. De la idea al mercado, sin los cuellos de botella tradicionales. ¿Es esto eficacia o eficiencia? No es la pregunta. Es capacidad. Y ya se ha distribuido.

Los números son relevantes. El desarrollo preclínico de un medicamento promedio toma 4,5 años y cuesta más de 300 millones de dólares. Este año, Insilico Medicine presentó una molécula contra la fibrosis quística pulmonar. Fase 1 en solo 18 meses. Costo: 3 millones. Un cambio de escala determinante. Los médicos estamos aplicando medicina molecular, la molécula precisa, no el medicamento, para la acción biológica necesaria.

Los próximos pasos, Gemelos Digitales y Hospitales Robotizados. Réplicas virtuales de pacientes que permitirán simular, prever, corregir. ¿Un infarto dentro de 10 días? ¿Un rechazo inmunológico en la semana 3 post-trasplante? Simulado antes de que ocurra. Pero todavía no estamos ahí. Falta la interoperabilidad necesaria, regulación, y sobre todo: voluntad política.

La medicina no volverá a ser igual. Ningún ecógrafo, resonador o PET actual tiene sentido sin IA. La física médica es inseparable del cómputo. Pero ahora vamos más allá: los agentes de IA no solo capturan datos, los interpretan, deciden y coordinan. ¿Cómo lo llamamos? ¿Hospital autónomo? ¿Medicina orquestada por algoritmos? Da igual el nombre. Ya está ocurriendo.

La historia ni se repite ni rima, tan sólo nos sirve para no volver a equivocarnos: decisiones apresuradas desde el shock generan tragedias. No hay que regular para frenar. Hay que regular para escalar sin colapsar. Hay que hacerlo muy bien, y para ello lo primero es entender los procesos, comprender el sistema por si hay que operar en él o rediseñarlo. Así nos lo enseñaron en MIT y así entendemos ser parte de la solución. Ciencia, datos, métricas, y obviar opiniones,

Nos urge aplicar IA en salud, necesitamos rediseñar cómo formamos médicos, cómo financiamos la innovación y cómo protegemos a los pacientes sin reducirles un futuro que no deberían perderse por los prejuicios de algunos actores en el sistema, aquellos que se oponen por no ser protagonistas, y que se quedan mirando.

Tal vez Jensen Huang, CEO de Nvidia, tenga algo de razón: «La biología digital es nuestra próxima revolución». No es una promesa futura. Los números de Boston demuestran que la estamos en medio de la transformación. Solo falta que sepamos explicarlo.