Talent Málaga
Rafael Areses
Talent Málaga
No empieza a cansarte la palabra Inteligencia Artificial. La oyes en todas partes, vaciada de contenido. Dejaremos de pronunciarla cuando esté integrada: contratos, diagnósticos, logística, diseño, educación. No hablaremos de IA, hablaremos de medicina, derecho, transporte, empresa. Y punto. Habremos madurado.
Mientras, hablamos de inteligencia artificial y aparecen las mismas frases.“Es una moda.”, “Nos va a destruir.”, “Hay que regularlo ya.”, “Explotará la burbuja y se quedará en nada»
Son respuestas inmediatas. Cómodas. Dan sensación de control. Pero esconden pereza intelectual, la pereza reactiva de un primer nivel de abstracción, superficial.
Los humanos somos pésimos predictores. Nuestro Historia lo demuestra: hemos subestimado el futuro de Internet, el móvil, las renovables, las redes sociales… y ahora repetimos el patrón con la IA. No porque seamos tontos, sino porque nuestro cerebro funciona en modo lineal. Procesa en serie. Paso a paso. Y la IA describe una curva exponencial. Cuando algo se acelera de ese modo, nuestra intuición se rompe.
Cuando la realidad nos supera, históricamente hemos hecho una cosa muy humana: inventar mitos. Dioses, demonios, profecías. Nuestro cerebro se alimenta de narrativas antes que datos. Con la IA repetimos el guión. Dos dogmas, cero pensamiento. La cabeza quiere elegir bando, la buena pregunta te hace vivir en su confluencia. Por eso sólo podemos salir de aquí con nuevas preguntas, buenas preguntas.
Y es que el futuro no es un destino escrito. Es probabilístico. Son escenarios, no profecías. Por eso la pregunta clave nunca es “¿qué va a pasar?”, como si existiera una respuesta única, definitiva. Mejor pregunta sería “¿qué podemos hacer hoy para influir en ello, y entonces para gestionar lo que esté ocurriendo?”. No es épica, no es mitología, es honestidad intelectual.
Por ello no nos podemos permitir la pregunta equivocada. “¿Nos va a sustituir?” es una mala pregunta. Paraliza. Necesitamos otras preguntas “¿Es tan reciente esto de la IA?“entonces “¿por qué la oigo hasta en la sopa?» «¿Qué tareas cambia, y qué significa eso para tu trabajo anterior? «¿Superan los beneficios de IA a sus riesgos?»» ¿Burbuja financiera significa burbuja tecnológica?” «¿Cómo me puedo hacer mejor en lugar de peor utilizando IA?» Así hasta diez preguntas en el debate que establecimos en Talent Land
Las preguntas deben abrir caminos, no cerrar ideas preconcebidas. Su valor depende de que esas preguntas sean falseables. Que podamos rebatirlas o defenderlas con datos. «Esto es lo que creo, y aquí están las condiciones bajo las que podría estar equivocado”. Sobran gurús de certezas absolutas. Pregúntales cuánto creen que no saben de ese tema. La magnitud de nuestra ignorancia, hace nuestro criterio más sólido. No temas dudar, teme estar demasiado convencido.
Las afirmaciones perezosas no nos llevan a ninguna parte.No hay ninguna ley física que determine que IA nos destruya. Tampoco ninguna que garantice que salga bien. No es la tecnología, somos nosotros, todo depende de nosotros, los humanos. La valentía, hacer lo correcto en situaciones de miedo, aquí es un valor. No llegamos a la valentía con la comodidad de las respuestas rutinarias, sino con preguntas abiertas, con disciplina mental. Entender mejor el mundo para tomar mejores decisiones.